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La formación política es la clave

Por Saulo Rosario

Los partidos políticos dominicanos atraviesan una profunda crisis de credibilidad. Las encuestas más recientes muestran una tendencia difícil de ignorar: los partidos figuran entre las instituciones que menos confianza generan en la ciudadanía.

Ahora bien, los partidos están llamados a fortalecer la democracia y sus instituciones, no a debilitarlas. Aunque los medios de comunicación, las redes sociales y las organizaciones de la sociedad civil cumplen una importante función de intermediación y vigilancia, las organizaciones políticas continúan siendo el principal mecanismo de participación ciudadana dentro de los sistemas democráticos.

La formación política puede desempeñar un papel determinante para reconectar a los partidos con sus miembros y con la ciudadanía. Hablar de formación política implica referirse al proceso mediante el cual las personas adquieren conocimientos, habilidades y valores relacionados con la vida pública, la participación democrática y el ejercicio responsable del liderazgo.

La Ley 33-18 sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos establece que las organizaciones políticas deben promover la educación y el adiestramiento tanto de sus afiliados como de la ciudadanía. Incluso, la normativa dispone que una parte de los recursos públicos que reciben los partidos sea destinada a actividades de formación.

Las secretarías de formación política podrían aprovechar ese mandato legal para diseñar programas modernos y atractivos, incorporando temas como cambio climático, ética pública, transparencia, liderazgo, geopolítica, innovación y tecnología. Una estrategia enfocada en atraer a los jóvenes, mediante becas, talleres y programas de capacitación, ayudaría a renovar la relación entre los partidos y las nuevas generaciones.

Asimismo, las organizaciones políticas podrían establecer alianzas con la Junta Central Electoral, universidades, centros de pensamiento y organismos internacionales para desarrollar programas de formación con mayor calidad técnica y alcance nacional.

La crisis de los partidos tiene múltiples causas, pero una parte importante de la solución podría encontrarse en la formación política. Si de verdad quieren recuperar la confianza ciudadana, las organizaciones deben convertirse en verdaderas escuelas de democracia y no limitar su accionar únicamente como maquinarias electorales.

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