Por Saulo Rosario
Pocos dominicanos podrían mencionar más de cinco partidos políticos. Sin embargo, República Dominicana cuenta con alrededor de 35 organizaciones políticas reconocidas por la Junta Central Electoral (JCE).
República Dominicana figura entre los países latinoamericanos con mayor número de partidos registrados en relación con el tamaño de su población. Si comparamos con otros países de la región, Perú, con 34 millones de habitantes cuenta con 41 y Argentina, con 46 millones de habitantes cuenta con 47 organizaciones políticas.
La Constitución dominicana reconoce el derecho de todo ciudadano a agruparse políticamente, igualmente la Ley 33-18 sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos regula el reconocimiento y funcionamiento de las organizaciones políticas. Para tener un partido se necesita, entre otras formalidades, un listado de firmas no menor al 2% de los votos válidos emitidos en las últimas elecciones generales. Una vez que la JCE evalúe la solicitud y dé el visto bueno, se le otorga el reconocimiento y posteriormente accedería al financiamiento público.
Aunque el número de partidos ha crecido de manera sostenida, la competencia electoral dominicana ha estado dominada históricamente por tres grandes fuerzas políticas: el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Sin embargo, el sistema de partidos ha experimentado importantes transformaciones en los últimos años. Del PRD surgió el Partido Revolucionario Moderno (PRM), tras una división interna, mientras que del PLD nació la Fuerza del Pueblo como resultado de una escisión similar. Por su parte, el PRSC, que durante años fue una de las principales organizaciones políticas del país, ha visto reducir significativamente su influencia electoral hasta convertirse en un partido minoritario.
Actualmente las tres fuerzas políticas mayoritarias son; el PLD, el PRM y la Fuerza del Pueblo.
Entonces, ¿por qué existen tantos partidos? En primer lugar, podemos entender que gozamos del derecho a la libertad de asociación consagrado en la Constitución dominicana. Otro gran atractivo radica en el acceso al financiamiento público. Para este 2026 el presupuesto asignado a los partidos políticos fue de 1,620 millones de pesos. Sin embargo, el financiamiento por sí solo no explica el fenómeno. También existen incentivos derivados del sistema electoral y de alianzas, el cual permite mantener la personería jurídica y cuotas de poder en la conformación de un nuevo gobierno. Estos partidos bisagra actúan como plataformas de negociación con los partidos dominantes en el sistema.
Si bien no es malo tener tantos partidos políticos en el sistema, muchos de ellos ni siquiera tienen propuestas diferentes o representan alguna alternativa. El pluralismo político es importante pero sin una verdadera representación política, la ciudadanía tiene las opciones electorales basadas en tres o cuatro caras conocidas.
La democracia no se fortalece simplemente sumando nuevas organizaciones políticas. Se robustece cuando los partidos representan intereses sociales reales, educan a sus militantes y a la ciudadanía, afianzan liderazgos competentes a lo interno y estructuran propuestas capaces de generar esperanza en la gente.
Más que muchos partidos políticos, República Dominicana necesita mejores partidos políticos.



